Zona Sur La Noticia
Una
reciente publicación del medio argentino El Cronista titulada “Murió el
dólar: quedan restringidas más operaciones y el uso de los billetes en todos
estos países” ha generado preocupación y confusión entre algunos lectores. El
titular, aunque impactante, requiere una lectura más crítica y contextualizada para
entender la verdadera dimensión de los hechos que aborda.
El dólar
bajo presión, pero lejos de desaparecer
Es cierto
que varios países han adoptado medidas para restringir o reducir el uso del
dólar estadounidense en sus economías. Sin embargo, esto no significa la
“muerte” del dólar, ni su desplazamiento inmediato del sistema financiero
global.
Entre los
países que han limitado el uso del billete verde se encuentran Rusia, Irán,
China, Turquía, Venezuela y Cuba. En su mayoría, se trata de naciones que
enfrentan sanciones internacionales o buscan fortalecer sus monedas locales
para ganar autonomía frente a los mercados occidentales.
En
declaraciones recogidas por Reuters y Bloomberg en distintos
momentos, autoridades rusas y chinas han promovido el uso de monedas nacionales
—el rublo y el yuan— en transacciones bilaterales, especialmente en comercio
energético y tecnológico, como parte de una estrategia para “desdolarizar” sus
economías.
La
narrativa de la desdolarización
El concepto
de “desdolarización” se ha vuelto más frecuente en la agenda
internacional. Hace referencia a los esfuerzos de ciertos gobiernos por reducir
su dependencia del dólar en transacciones comerciales, reservas internacionales
o pagos de deuda.
Estos
movimientos, aunque reales, son aún limitados en alcance y responden más
a decisiones geopolíticas que a una debilidad estructural del dólar.
Según el Informe
sobre la Composición de las Reservas Oficiales de Divisas (COFER) publicado
por el Fondo Monetario Internacional (FMI) en 2023, el dólar
estadounidense representaba aún el 58.36% de las reservas globales de
divisas, seguido por el euro con un 20.05%.
Asimismo,
un estudio del Bank for International Settlements (BIS) de 2022 indicó
que el 88% de todas las transacciones cambiarias globales involucran al
dólar, al menos en una de las partes.
Estos datos
reflejan que el rol del dólar como moneda de referencia mundial permanece
firme, a pesar de ciertos discursos y movimientos puntuales.
¿Qué
significa esto para América Latina y el ciudadano común?
En
economías como las de América Latina, donde el dólar se utiliza como referente
cambiario, reserva de valor o medio de transacción en sectores específicos,
el impacto directo de estas restricciones en otros países es mínimo en el
corto plazo.
Más bien,
lo que sí resulta relevante y oportuno es estar atentos a:
- La evolución de alianzas
comerciales que no incluyan al dólar (como el grupo BRICS+).
- La tendencia de países
emergentes a diversificar sus reservas, según ha confirmado recientemente
el economista Joseph Stiglitz en una entrevista con Project
Syndicate.
- El posible aumento del uso de monedas
digitales soberanas, como el yuan digital, promovido por el
Banco Popular de China desde 2020.
Reflexionando entre el ruido y la realidad
El dólar no
ha muerto, ni está cerca de hacerlo. Lo que vemos es un reajuste progresivo
del sistema monetario internacional, con nuevos actores buscando protagonismo y
ciertas economías tomando distancia por razones políticas. Pero mientras tanto,
el dólar sigue siendo el protagonista del escenario global.
Como bien
dijo recientemente el economista Kenneth Rogoff, profesor de la
Universidad de Harvard, en declaraciones a The Financial Times:
“El dólar
no será eterno, pero su dominio está lejos de verse amenazado en este momento.”
La recomendación, como siempre, es informarse más allá del titular de una noticia, comprender los contextos y evaluar los cambios en función de su impacto real, especialmente en nuestra región.


No hay comentarios.:
Publicar un comentario