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mi茅rcoles, 9 de julio de 2025

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ART脥CULO DE OPINI脫N

Por:
Erick Miranda Picado
Abogado

Introducci贸n

La democracia costarricense ha sido tradicionalmente reconocida como una de las m谩s estables y consolidadas de Am茅rica Latina. Entre sus pilares fundamentales destaca el Tribunal Supremo de Elecciones (TSE), 贸rgano aut贸nomo constitucionalmente encargado de organizar y supervisar los procesos electorales del pa铆s. No obstante, en los 煤ltimos tiempos, este tribunal ha sido objeto de cuestionamientos y ataques desde el propio Poder Ejecutivo, lo que plantea una interrogante de fondo: ¿es nuestra democracia lo suficientemente fuerte para resistir este tipo de embates?

1. Los recientes ataques al TSE desde el Ejecutivo

En los 煤ltimos meses, el TSE ha sido blanco de un discurso pol铆tico que lo desacredita y pone en entredicho su imparcialidad y legitimidad, particularmente por parte del presidente de la Rep煤blica y actores vinculados al oficialismo. Las cr铆ticas han apuntado a decisiones sobre financiamiento electoral, fiscalizaci贸n de propaganda, sanciones a partidos pol铆ticos y cuestionamientos a sus magistrados. En algunos casos, se han insinuado supuestas motivaciones pol铆ticas del tribunal sin ofrecer pruebas verificables, lo cual erosiona progresivamente la confianza p煤blica en la institucionalidad democr谩tica.


Este tipo de ret贸rica es consistente con patrones observados en otras democracias latinoamericanas donde, bajo el discurso de “refundaci贸n” o “ruptura con el pasado”, se ha procedido a socavar organismos constitucionalmente aut贸nomos para concentrar poder en el Ejecutivo. Casos como los de El Salvador, Nicaragua, Venezuela y, m谩s recientemente, M茅xico, ofrecen ejemplos preocupantes de este fen贸meno.

2. Fortalezas institucionales de la democracia costarricense

A pesar del escenario descrito, Costa Rica a煤n cuenta con mecanismos institucionales y culturales que permiten contener los impulsos autoritarios. Entre ellos, destaca la autonom铆a plena del TSE, establecida desde la Constituci贸n de 1949, que le garantiza independencia funcional, administrativa y jurisdiccional. Asimismo, la existencia de una Sala Constitucional con competencia efectiva, una prensa libre y cr铆tica, y una ciudadan铆a civilmente activa y con cultura democr谩tica arraigada, constituyen elementos que refuerzan la resistencia democr谩tica.

A diferencia de otros pa铆ses que han debilitado su institucionalidad, Costa Rica no tiene fuerzas armadas ni historial de intervenciones militares, lo cual ha favorecido el desarrollo de una democracia civilista, centrada en el equilibrio entre poderes y la participaci贸n ciudadana.

3. Factores de riesgo: erosi贸n democr谩tica silenciosa

No obstante, ser铆a ingenuo pensar que estas fortalezas bastan por s铆 solas. La democracia no es un estado permanente, sino un proceso din谩mico que requiere vigilancia y compromiso constante. En este sentido, deben se帽alarse s铆ntomas preocupantes de erosi贸n democr谩tica, como:

- El desprestigio sistem谩tico de instituciones aut贸nomas (Contralor铆a, Defensor铆a, TSE).

- La concentraci贸n del discurso pol铆tico en redes sociales, con ataques directos a periodistas, jueces y funcionarios.

- La debilidad creciente de los partidos pol铆ticos tradicionales, que hist贸ricamente han servido como amortiguadores institucionales.

- La proliferaci贸n de desinformaci贸n y simplificaci贸n del debate p煤blico, que debilita el juicio cr铆tico del electorado.

Todo lo anterior genera un clima propicio para la desinstitucionalizaci贸n, donde las decisiones se supeditan a la voluntad pol铆tica de turno, en detrimento del Estado de Derecho.

4. ¿Puede resistir la democracia costarricense?

La respuesta es afirmativa, pero no autom谩tica. Costa Rica puede resistir los embates autoritarios, pero solo si sus instituciones, sus actores sociales y su ciudadan铆a asumen con responsabilidad la defensa activa de la democracia.

La historia ha demostrado que la autonom铆a del TSE ha sido determinante para preservar la integridad del sufragio. Su jurisdicci贸n exclusiva y su profesionalismo t茅cnico son garant铆as de que las reglas del juego democr谩tico se cumplen, incluso cuando ello incomoda al poder pol铆tico. El debilitamiento del TSE no representa un ataque a un grupo de magistrados, sino un intento de socavar la piedra angular del r茅gimen democr谩tico costarricense.

Como advert铆a Montesquieu, “para que no se pueda abusar del poder, es preciso que el poder detenga al poder”. En nuestro caso, el TSE cumple precisamente esa funci贸n: frena la ambici贸n de los gobiernos de turno cuando amenazan con manipular el proceso electoral o el acceso igualitario al poder pol铆tico.

Reflexi贸n final

La democracia costarricense sigue en pie, pero no es invulnerable. El TSE ha sido, hist贸ricamente, un baluarte de legitimidad, confianza y transparencia electoral. Su defensa es tarea de todos: juristas, acad茅micos, funcionarios p煤blicos, medios de comunicaci贸n y ciudadan铆a. Si se permite que el desprestigio avance sin respuesta, se abrir谩 la puerta a una regresi贸n institucional que Costa Rica no se merece.

Es momento de levantar la voz, no por el TSE como 贸rgano, sino por lo que representa: la garant铆a de que el voto de cada costarricense sigue siendo el instrumento soberano de nuestra democracia.


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