8 de mayo de 2025 – La Iglesia Católica ha iniciado una nueva etapa con la elección de su 267º Papa, sucediendo a Su Santidad Francisco, quien falleció el 21 de abril de 2025 a los 88 años. El Cónclave, compuesto por 133 cardenales de todo el mundo, se reunió en la Capilla Sixtina para elegir al nuevo líder espiritual de más de mil millones de fieles. A las 6:07 p.m. hora local, una columna de humo blanco emergió de la chimenea del Vaticano, señalando que se había alcanzado la mayoría de dos tercios necesaria para la elección.
El Cónclave comenzó el 7 de mayo, siguiendo el fallecimiento del Papa Francisco el 21 de abril. Durante este periodo, conocido como "sede vacante", el Colegio Cardenalicio asume la administración temporal de la Iglesia. Para participar en la elección, los cardenales deben ser menores de 80 años al momento de la vacancia de la Sede Apostólica. De los 252 cardenales existentes, 135 eran elegibles para votar, aunque dos anunciaron su ausencia, reduciendo el número de votantes a 133. Se requerían al menos 89 votos para alcanzar la mayoría necesaria.
Los Candidatos Principales
Antes del Cónclave, diversos medios especularon sobre los posibles sucesores del Papa Francisco. Entre los candidatos mencionados se encontraban el cardenal Pietro Parolin, actual Secretario de Estado del Vaticano; el cardenal Luis Antonio Tagle, arzobispo de Manila; y el cardenal Pierbattista Pizzaballa, patriarca latino de Jerusalén. Estos prelados eran considerados "papables" debido a su experiencia y liderazgo en la Iglesia.
La Misa de Inicio del Cónclave
El Cónclave comenzó con una misa solemne presidida por el cardenal Giovanni Battista Re, Decano del Colegio Cardenalicio. Durante la homilía, se destacó la importancia de la unidad y la fidelidad al Evangelio en la elección del nuevo Papa. Los cardenales hicieron un juramento de secreto y de fidelidad a la Iglesia, comprometiéndose a elegir al líder que mejor guiara a la comunidad católica en los desafíos actuales.
La Elección y el Anuncio
Tras varias rondas de votación, se alcanzó la mayoría requerida. El humo blanco que emergió de la chimenea de la Capilla Sixtina fue el signo tradicional de la elección exitosa de un nuevo Papa. La multitud reunida en la Plaza de San Pedro estalló en vítores y aplausos al ver el humo, mientras las campanas de la basílica anunciaban la noticia.
El Primer Mensaje del Nuevo Papa
El nuevo Papa se dirigirá a continuación a la Sala de las Lágrimas, donde encontrará tres diferentes tallas de los hábitos papales, para que pueda elegir el que mejor le ajuste. Luego de la proclamación del Habemus Papam desde el balcón de la logia central de la Basílica de San Pedro, el Pontífice se presentará ante los fieles en la plaza y, como es tradicional, ofrecerá la bendición Urbi et Orbi, una ceremonia que solo el Papa tiene la autoridad para impartir. Esta bendición es una prerrogativa reservada al día de su elección, así como en el Domingo de Resurrección y en la Navidad.
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